lunes, 10 de octubre de 2016

Oberena-Orvina. Jornada 1.



Voy a intentar hacer un resumen ajedrecístico de la jornada de este sábado en preferente entre Orvina y Oberena.

Aurelio Vila – Unai Garbisu.

Nada nuevo bajo el sol. Una holandesa en la que Aurelio se desvía de las líneas más concurridas. Creo que igualo, aunque la posición tiene muchas aristas, y cualquier imprecisión puede dejarte muy tocado. Según me comentó mi rival, en una posición compleja estratégicamente, vio la jugada correcta, pero para su desgracia, jugó otra. Se le escapó un  detalle y ya quedó peor. La partida debía jugarse con cuidado, máxime cuando a los dos nos quedaba poco tiempo y no era fácil. Al final, con poco tiempo, se deja una combinación en la que recupero una pieza que sacrifico, consigo ganar un peón y eliminar su posible reacción en la séptima. El resto, con mucha ventaja estratégica y material para las negras, era cuestión de no dejarse nada colgado en los apuros.

Navarrete – Cortés.

Siciliana en la que Navarrete se queda bastante bien al salir de la apertura. Tiene motivos estratégicos para empezar a explotar, pero juega con cierta lentitud, tomando demasiadas precauciones en lugar de intentar explotar directamente las debilidades del rival. No sé si hubiera sido suficiente, pero al menos, hubiera tenido la iniciativa. Cortés se defiende bien y desaparecen sus problemas. Al final, Cortés ofrece tablas en una posición en la que Navarrete no tiene otra opción que aceptar.

Ugalde – Pablo Urriza

Buena partida, que al principio prometía ser un peñazo de mucho cuidado y Ugalde se encargó de animar sacrificando una pieza por dos peones. Me pareció muy interesante, dejando a Pablo muy apretado. No había nada concreto, pero la presión era muy fuerte y no se veía cómo podría progresar el negro en ninguna dirección. No sé exactamente cuál fue el error blanco. Mirando superficialmente la partida, parece que Pablo se defendió bastante bien, y Ugalde se decidió por un ataque en el flanco de rey aprovechando que la mayoría de las piezas negras estaban semiatascadas en el otro borde del tablero. Sin embargo, parece que había suficiente defensa, y poco a poco, fueron llegando los cambios de material hasta que Pablo impuso su pieza de más.

Gustavo – Muñoz

Partida en la que no pude ver más allá de la décima jugada, porque es todo lo que hicieron en las primeras 3 horas de juego. Y eso que nadie pasaba de la tercera. Por lo tanto, para cuando empezó la parte más interesante, yo ya estaba con poco tiempo y no pude ver nada más. Mirad el blog de Gustavo, a ver si os aclara un poco más que yo sobre su partida. Sólo sé que visto el ritmo que se estaban aplicando, no me pareció nada raro el resultado final de tablas. 

Viñal- Mombiela

Mucha cautela en la apertura, llevando a una posición bastante sosa, en la que parecía que el blanco podía elegir la forma de jugar, lo que le daba una pequeña iniciativa. Después de una desafortunada ruptura en e4, Viñal no se da cuenta que se deja una calidad. Por fortuna para él, el alfil de casillas blancas que ha capturado la torre es la pieza clave para defender la casilla e6, un cráter en la posición negra que parecía bien controlado hasta que ese alfil desapareció. No sé si era prudente o no seguir jugando contra un supercaballo que amenazaba instalarse en esa casilla. Lo cierto es que con poco tiempo, Mombiela pudo pactar tablas en una posición en la que realmente, no sé a simple vista quién está mejor.

Monje – Arrese-Igor

Monje sale bien de la apertura, con dos buenos alfiles y posición abierta. El negro tiene una posición sólida, sin debilidades, con la que podría aguantar bastante bien. Sin embargo, Monje viola una de las reglas del ajedrez, que dice que la torre de a1 (h1) debe por la primera fila en los primeros compases de la partida, y luego moverse en vertical. Su Ta5 sorprendió al blanco, que no encuentra sitio para su dama. Sin embargo, encuentra una buena defensa que obliga a sacrificar a Monje una calidad. Parece que dos peones de compensación, y la supremacía de la posición hace que el negro no tenga muchas oportunidades. El negro no pudo resistir mucho tiempo más antes de abandonar.

Mariano – Egoi Hernandorena

Holandesa en la que el blanco tiene dos peones centrales en quinta y otro que está a punto de unirse a ellos. El negro no se queda atrás y tiene a su vez, otros dos peones en quinta, con todas las piezas contra el enroque blanco. Con mi experiencia en este tipo de partidas, me pareció que el negro tenía un ataque irresistible. Sin embargo, no se pueden hacer juicios sin analizar con un poco de detalle la posición, y Mariano encuentra una defensa bastante buena. Se come algún peón y se defiende bien. Mirando la partida mejor, parece que es una situación equilibrada, con golpes mutuos donde los dos deben de jugar con mucho cuidado. Ignoro dónde se equivocó Egoi, porque la última posición con 4 peones de menos que vi no dejaban lugar a dudas del resultado final.

Cinza – Garjón.

Tipica apertura donde captura el peón del gambito de dama a cambio de permitir los peones en e4 y d4. Muy clásico, pero muy difícil también. Este tipo de posiciones son muy delicadas, ya que hay que estar muy atento a los golpes centrales continuamente. Garjón se descuida en un momento y permite la jugada d5 con unas cuantas piezas mal puestas. No pierde material directamente, pero está claro que la superioridad de la actividad blanca no le va a dar muchas opciones. Cinza juega con mucho aplomo y llega a un final muy superior de torre y dos piezas cada uno, donde la mala estructura de peones del flanco de rey y sobre todo, la nula actividad de las dos piezas menores del negro no permite ninguna defensa adecuada. Lo curioso de esta partida es que cuando abandona el negro estarían en la jugada 25-30, y les quedaban más de 70 minutos a los dos.   


Resumen. Vistas, o medio vistas todas las partidas, resultado bastante justo en el match. 

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